Febrero 07 de 2014.

Empiezo a escribir mi testimonio aún sin ver cumplidas las oraciones iniciales hechas a Dios, por las cuales comencé este proceso. Lo hago porque Dios mismo haciendo mi IMD en un día de enero me pidió que lo hiciera e inclusive me redactó la frase  inicial.  Nunca  pensé encontrar lo que hoy día tengo y deseo compartir, la verdad es que hoy puedo  a entender, afrontar y resolver y eso   me llena de ESPERANZA!

Un día finalizando Julio de 2012, mi vida cambio para siempre, al menos como la recordaba, mi esposo se había ido de la casa y me encontré sola con mi hija de 2 años en medio de la más grande confusión.

No sabía si debía llorar, pedirle a mi esposo  que volviera, o llenarme de orgullo y rabia y esperar que viniera arrepentido a pedirme perdón y que le diera otra oportunidad.

Era nuestra segunda separación, durante el nacimiento de mi hija nos habíamos separado por otras razones 5 meses más tarde habíamos decidido hacer las cosas nuevamente “Bien” y nos juramos “amor eterno”; Tanto así que decidimos casarnos y legalizar nuestras promesas delante de Dios un día frente al mar y luego en la iglesia frente a unos pocos amigos ..Estar Bien con Dios era lo único que nos importaba. Al menos eso creí yo.

Año y medio después y justo antes de que ocurriera una desgracia porque habíamos llegado a niveles de ira y agresión muy complicados, Dios tomó control de mi vida y permitió que toda esa crisis me llevara a descubrir un mundo de cosas nuevas y su revelación transformó mi vida 360 grados.

Me cambió de trabajo, me rodeó de personas llenas de FE, y estando en medio del más difícil desierto y el mayor quebrantamiento que he sufrido hasta hoy, me llevó a entregarle todo mi SER, le dije un día encerrada de rodillas en el baño de mi oficina en Noviembre de 2012 QUE NO PODIA MAS. Me declaré rendida y le pedí que tomara pleno control de las cosas y me llevara a donde quería llevarme.

No fue fácil decirlo, y mucho menos sentirlo, puedo decir que cada día fue un milagro desde todo punto de vista, me regaló muchas promesas, me habló de tantas maneras sobrenaturales, usó tantas personas que incluso sin haber buscado llegaban y me daban “recados” de parte de ese Dios al que yo clamaba y por alguna razón no escuchaba directamente.

Hasta que un día luego de ayunar por más de 8 meses seguidos guiada por el Espíritu Santo de Dios, vi en Internet un video que me llamo la atención y noté que solo tenía escasos 6 días de publicado.

No sé cómo describirlo, pero escuchar a Jaime y Liliana García en ese momento, incluso hoy, me conmovió hasta la última fibra.  Liliana hablaba y era verme allí diciendo las cosas que yo pensaba o sentía, era ver lo que yo sentía que Dios estaba haciendo conmigo y sobre todo DESEABA HACER CONMIGO.  Lloré y lloré y se lo enseñé a pocas personas y les contaba la experiencia tan linda que había tenido al ver ese video.

Sentí en mi corazón que había esperanza.  Motivada busqué en internet sobre estos personajes y supe que tenían un libro que inmediatamente pedí por internet, desconocía que ya lo vendían en la ciudad y mucho menos que ellos  eran barranquilleros.

Por esas casualidades del destino, o mejor llamémoslo como debe llamarse, por esas “Dioscidencias” el día que llegó el libro por correo un pastor amigo de los dueños de la empresa en la que Dios me llevó a trabajar, sorprendido me dijo que él conocía a Jaime y Liliana (Era uno sus mejores amigos) y por esas mismas cosas que pasan a los pocos días estaba en mi escritorio sentado el papá de Jaime.

Le comenté acerca del libro y me hizo una sola pregunta: “¿Tú lo quieres?” Y le contesté:” si,”  Y dijo: “¡ENTONCES HAY ESPERANZA!”

Supe desde entonces que Dios tenía algo trazado con todo esto y fueron varios meses de búsqueda, de intentos, de altibajos.  Al poco tiempo tuve oportunidad de empezar a recibir las clases de las que hoy día participo y cada día ha sido una victoria, porque hoy  puedo ver, tengo claridad en muchas de mis actitudes; Dios me permitió ver que estaba enferma y que mi relación con mi esposo también lo estaba, que nuestra familia había enfermado de gravedad.

Supe entonces, que el propósito real de Dios era sanarme, sanar a mi hija, cambiar mi generación, y lo estaba haciendo aprovechando esa crisis que yo vivía; me empezó a mostrar herramientas, y me empezó a dar libertad.  Dios quería que realmente lo conociera y escuchara de primera mano, no quería intermediarios, quería mostrarme su amor.

Hoy aun veo muchas promesas que están sin cumplir, pero he visto otras totalmente cumplidas, y sé que Dios es fiel y es el mismo antes de cumplir una promesa y después de cumplirla.  Su gloria siempre está allí, nosotros somos quienes tardamos en recibirla, por lo tanto Él siempre es digno de toda honra y toda alabanza.

No es fácil, porque el camino hacia la sanidad es doloroso, pero tengo esperanza y me motiva todos los días el sentir esa voz de Dios que me alienta y me guía, esa misma voz que me pidió que escribiera este testimonio que hoy comparto.

Solo puedo decir Gracias Dios, Gracias Jaime y Lili, por creerle a Dios y gracias al sr. Eduardo y la Sra. Margarita por la oportunidad de recibir este vino nuevo y trabajar en el Odre que debe contenerlo.

Yolima Ruiz Silva.