Yo pensé que cuando mi historia saliera a la luz mi ministerio terminaría, sin saber que ese fue el día en que comenzó.

Mi reputación era todo para mí. Hice todo lo que necesitaba para construir una buena reputación y para protegerla, lo que significa que había algunas partes de mi vida que no podía dejar ver y pelear algunas batallas sólo sin obtener ningún tipo de éxito.

Vengo de una familia de 4 hijos donde yo soy el más pequeño y el único hombre. Mi hermana más pequeña me lleva 7 años, así que era muy consentido y siempre me daban lo que quería. Cuando ellas eran adolescentes sus amigos me preguntaban que si yo veía a mis hermanas desnudas y cosas así, cosa que llamo mi atención y empecé a hacerlo con mis amiguitas.

Cuando tenia 5 años tuve mi primera experiencia sexual con una vecinita solo por curiosidad pero me gustó mucho lo que sentí aunque sabía que estaba haciendo mal por que nos escondíamos cuando lo hacíamos.  A los 11 años, un amigo un poco mas grande que yo me mostró una revista pornográfica. Estaba aterrorizado, asqueado pero a la misma vez fascinado. Fui creciendo y cada vez quería ver algo un poco más fuerte hasta que vi una película pornográfica.

Mis hermanas empezaron a enseñarme cómo tratar a las mujeres y cómo poder conquistarlas, así que me volví un experto en esta área.  Era como ganar un trofeo por hacer algo bien.

Cuando menos pensé era pastor de una congregación, estaba casado y con un hijo. En secreto veía pornografía porque era una manera de aliviar cierto dolor y un gran estrés. Odiaba ese secreto, clamaba a Dios que me lo quitara y que pudiera ser un pastor y esposo integro, pero nunca obtuve un cambio. Decía que nunca más lo iba volver a hacer pero al cabo de un tiempo volvía a caer. Esto fue creciendo de tal manera que lo que estaba viendo lo quería exteriorizar y me llevó a lugares que nunca me imagine estar.

Así que un día caí en adulterio con una de las mujeres de mi propia congregación. No duró ni un mes en que todo saliera a la luz y por ende lo perdí todo. Mi familia, ministerio, amigos etc… La culpabilidad y la vergüenza me tenían en un hueco donde solo escuchaba las voces de las tinieblas diciéndome que me quitara la vida por que no servía para nada.

Estando en ese hueco clame a Dios y le dije: Señor ten misericordia de mí y ayúdame y Él escuchó mi clamor. Me llevó a un lugar llamado Canaán donde me escucharon, entendieron, y me dieron las herramientas para pelear por mi vida y obtener la restauración que tanto anhelaba. Allí, trataron con las heridas de mi corazón que me llevaron a refugiarme en la pornografía y el sexo, y a buscar sanar las heridas que no me dejaban enfrentar las situaciones como un hombre. También pude experimentar el amor y la gracia de Dios de una manera tangible. Te puedo decir que aunque era pastor y tenia más de 20 años de ser cristiano no tenía una relación plena con Dios. Ahora, Dios no solo me restauró y me enseñó a tener una hermosa relación con Él, sino que restauró mi matrimonio, me devolvió a mi esposa y me dio la oportunidad de poder ser un ejemplo para mi hijo, y como sello de la restauración nos dio una hermosa niña. Esto es un milagro porque después de 4 pérdidas y un embarazo intrauterino donde mi esposa casi pierde su vida, lo médicos nos habían dicho que no podíamos tener más hijos.

También nos dio un ministerio familiar llamado XXX Libre donde capacitamos hombres y mujeres a salir de la adicción al sexo y al porno.

Si no hubiera sido porque todo salio a la luz…  No me queda más que decirte que si lo hizo conmigo tienes todo el derecho de pensar que lo puede hacer contigo.

Mi nombre es Gabriel Gil y soy xxx libre.