Muchas veces, llegamos a la presencia de Dios con peticiones específicas, con expectativas limitadas por nuestras propias circunstancias. Pero la Palabra nos muestra que Dios no solo cumple nuestras expectativas, sino que las supera ampliamente.
Pedro lo expresó de esta manera:
“Dios puede hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o imaginamos, tal como lo demuestra su poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20, NVI).
El encuentro con la necesidad humana (Hechos 3:1-3)
«Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna» (Hechos 3:1-3, RVR1960).
En este relato encontramos a un hombre cuya condición física lo había limitado desde el nacimiento. No conocía otra vida más que la de depender de otros para su supervivencia.
🔹 Su limitación era evidente: no podía caminar y dependía de que otros lo llevaran al templo cada día.
🔹 Su necesidad era constante: todos los días pedía limosna, buscando alivio temporal para su situación.
🔹 Su expectativa era baja: cuando vio a Pedro y a Juan, solo esperaba recibir unas monedas, algo pasajero, sin imaginar que estaba a punto de recibir un milagro de Dios.
Esta es una imagen de cómo muchas veces nos acercamos a Dios con expectativas pequeñas. Pedimos lo que creemos que necesitamos, pero Dios tiene preparado algo mayor.
La respuesta De Dios fue Más de lo que imaginó (Hechos 3:4-7)
Pedro y Juan no le dieron lo que él esperaba, sino algo que cambiaría su vida para siempre:
«Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él estuvo atento, esperando recibir algo de ellos. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándolo por la mano derecha, le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y los tobillos» (Hechos 3:4-7, RVR1960).
Aquí encontramos principios clave:
- Dios quiere nuestra atención antes de obrar en nosotros
Pedro le dice: «Míranos». Muchas veces buscamos respuestas en los lugares equivocados y necesitamos reenfocar nuestra mirada en lo que Dios quiere hacer. - Dios nos da lo que necesitamos, no solo lo que pedimos
El hombre esperaba dinero, pero Pedro le ofrece sanidad en el nombre de Jesús. A veces pedimos a Dios que cambie nuestras circunstancias, cuando en realidad Él quiere transformarnos completamente. - Dios nos llama a la acción
Pedro no solo declara sanidad, sino que extiende su mano y lo levanta. La fe requiere acción. Para recibir lo nuevo de Dios, debemos soltar el pasado y caminar en obediencia.
«No recuerden lo que pasó antes, no piensen en el pasado. Yo voy a hacer algo nuevo. Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?» (Isaías 43:18-19, TLA).
El cojo tuvo que soltar su viejo sistema de dependencia y confiar en la palabra de Pedro. De la misma manera, cuando Dios nos llama a algo nuevo, necesitamos dejar atrás lo que nos ha mantenido atados.
Un milagro que glorifica a Dios (Hechos 3:8-10)
«Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios; y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo la Hermosa; y se llenaron de asombro y de admiración por lo que le había sucedido» (Hechos 3:8-10, RVR1960).
El impacto del milagro fue inmediato:
🔹 El hombre fue completamente restaurado: No solo caminó, sino que saltó y corrió. Dios no hace obras a medias.
🔹 Entró al templo alabando a Dios: Su primer acto después de ser sanado fue adorar a Dios.
🔹 Otros fueron impactados por su transformación: La gente lo reconoció y se asombró.
Cuando Dios obra en nuestras vidas, no solo nos bendice a nosotros, sino que transforma nuestro testimonio en una herramienta para alcanzar a otros.
¿Cómo vivimos este mensaje hoy?
Dios sigue actuando de la misma manera hoy. Nos desafía a creer que Él puede hacer más de lo que hemos imaginado. Algunas lecciones clave:
1. No limitemos a Dios con nuestras expectativas pequeñas
Como el cojo, muchas veces nos conformamos con “migajas” cuando Dios quiere darnos una vida restaurada y abundante.
2. Es necesario soltar lo viejo para recibir lo nuevo
El hombre tuvo que soltar su vaso, su antiguo sistema de dependencia. ¿Qué áreas de nuestra vida necesitan ser entregadas a Dios?
3. Dios nos llama a ayudar a otros en su restauración
Pedro extendió su mano y levantó al hombre. No basta con predicar, debemos estar dispuestos a discipular y acompañar a otros en su proceso.
4, Nuestra transformación debe glorificar a Dios y atraer a otros
Su testimonio impactó a todos los que lo conocían. Nuestra vida debe reflejar el poder de Dios para que otros puedan ver Su gloria.
«Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos» (Gálatas 6:9, NTV).
Dios tiene algo más grande para ti
Quizás hoy te encuentras esperando una respuesta. Tal vez has estado pidiendo algo específico a Dios, y sientes que no llega. Pero lo que Dios tiene preparado para ti es mucho más de lo que puedes imaginar.
Hoy, suelta el miedo. Recibe lo nuevo que Dios tiene para ti. Porque lo mejor de tu historia aún está por escribirse.